Embryoroom, o una habitación de experimentación embrionaria, es el nombre de varias misteriosas creaciones artísticas. Un cuarto obscuro, efectos ondulantes, sincronías y múltiples visiones que llevan a una fuerte alteración psíquica Algo poco visto en el panorama del video o del arte en general.

Nacido de la escena artística de Nueva York, Embryoroom pareciera ser un secreto muy bien guardado dentro de la movida de experimentación audiovisual; algo que podría estar inspirado en el industrial más intenso, cuando el noise tenía un imaginario provocador, pero a la vez impulsado hacia sus sentidos más cinemáticos. Dentro de las profundidades del internet, encontramos el proyecto alusivo a los terrenos obscuros y francamente alterantes de la mente. Pero ¿Qué hay detrás?

Nos dimos a la tarea de investigar un poco más de Embryoroom, más allá de lo simplemente encontrable y averiguamos que es la creación del artista Edward Paul Quist. Tan misterioso como su obra, nos acercamos para saber más de su proyecto, que si bien tuvo inicios en la busqueda audiovisual y fílmica, también ha tenido una fuerte relación con la música, para tornarse un algo que recae fuertemente en el formato de instalación.

Un productor, guionista, cineasta, encargado de múltiples proyecciones y ahora dedicado de lleno al intrigante EmbryoRoom. Aquí una plática con Edward Quist en la que nos cuenta parte de sus motivaciones, giros, búsqueda, algo de su trayectoria y una futura pieza:

 

Hiroshima: Descubrirte puede llevar a una muy auténtica experiencia sensorial y de sinestesia. Para los que no lo saben, ¿Qué es EmbryoRoom?

 

Embryoroom: Como función, es básicamente el nombre bajo el cual hago presentaciones, pero otras veces es una entidad de producción. Crear siempre ha sido una búsqueda de tomar cualquier medio, tecnología o proceso que sea y empujarlo hasta su último (o penúltimo) límite. Especialmente aquellos que navegan en los dominios de lo sensorial y lo psicológico, particularmente el subconsciente. Todo esto es lo que abarca y habita el concepto de EmbryoRoom.

¿Puedes contarnos un poco de tu trasfondo y de dónde provienes originalmente?

Embryoroom: Nací en Brooklyn y he trabajado en gran parte en Nueva York. Como muchos niños de los 80, tuve acceso a una cámara de video y empecé a hacer cortos con mis amigos alrededor de los 13 años. En poco tiempo, adquirí equipo para editar y hacer efectos de sonido. A los 16, pude dejar la preparatoria para hacer trabajo dentro de la American Broadcasting Company, en donde trabajé con el productor Joseph F. Lovett. Eso llevó a que me convirtiera en asistente de producción y aprendí los aspectos prácticos de una compañía de producción, así como proyectos televisivos de gran escala. En retrospectiva, fue una experiencia increíble extrañamente práctica en un sentido de noticias documentales.

Antes de hacer EmbyroRoom, tienes una filmografía que se extiende hacia los 90. ¿Comenzaste interesado en el cine?

Embryoroom: Siempre estuve interesado en el filme, desde lo más temprano hasta el cine de los años 70. Esa es mi zona de interés, de hecho. Durante los 90 empecé a experimentar al crear y combinar gráficas animadas con secuencias de acción en vivo. Algunas tenían narrativa, pero en su mayoría era puramente experimental. Hubo varios documentales que difuminaban las líneas; y trabajos que empezaron a explorar el subconsciente.

A través del tiempo, pareciera que te empezaste a tornar hacia la instalación y el trabajo de sitios específicos. ¿Cómo se dio ese giro?

Embryoroom: En los últimos años, empecé a involucrarme más y más con las residencias. Empecé a sentir que podía lograr más; y que podía llegar a una audiencia más grande de esta forma, que si hacía un performance, interpretación o proyección únicamente. Por ejemplo, en la galería Envoy de Nueva York, tuve una serie de proyectos  y presentaciones multimedia en vivo (The Untitled) con sets en dónde toda la parte baja de la galería fue reconstruida y diseñada por mi viejo amigo y colega, Derek Gruen.

El espacio de la galería se convirtió en una extensión de la atmósfera y la estética de las proyecciones, así como del set en vivo. Fue un gran esfuerzo y al final, algo muy satisfactorio. Por muchos meses estuvo Untitled Variance, que fue una previsualización extendida en loop como parte de una exhibición de Ubisoft en el Museo Nacional de las Ciencias y en el Museo de Tecnología Leonardo da Vinci, en Milán. La curadora, Debora Ferrai, me informó que más de 10,000 personas lo vieron a lo largo de la puesta.

Sabemos que también has trabajado con otros artistas en videos y otros proyectos. ¿Nos puedes contar de tus colaboraciones recientes o de años anteriores?

Embryoroom: He producido y dirigido un buen número de largos al igual que videos de música, con Derek Gruen, también conocido como Del Marquis. Más recientemente, en el helado lugar de Pennyquick, Escocia, grabé unas serie de escenas intensas con el controvertido actor y escritor Nabil Shaban para un futuro proyecto. También he estructurado un proyecto de ciclicidad experimental y arquitectura de pesadilla en GoPro basado en Nueva York.

En el pasado, colaboré con Kuvaputki, con Mika Vainio y con Ilpo Väisänen de Pan Sonic. También hay muchos proyectos que están en proceso, trabajando y corriendo en paralelo para el futuro.

Respecto a la música. ¿Tú hiciste el sonido para tus piezas desde un inicio o se convirtió en una necesidad ya en el camino?

Embryoroom: Esencialmente, fue desde el principio. Hay veces que no hago distinción entre el sonido y la imagen. Todo depende de la naturaleza de la atmósfera, que es una abstracción. Hay veces que compongo o diseño sonidos por meses, tomo nota de imágenes específicas, entornos o personajes que me vienen a la mente. También viceversa, imágenes para sonidos. Sería agradable colaborar con otro artista en una banda sonora o en una pieza por si sola. Para mi, la fuerza de un sonido es tan importante como la dinámica de una imagen.

Hace muy poco, nos contaste de un misterioso e intrigante nuevo proyecto. ¿Nos puedes contar de qué va?

Embryoroom: El proyecto se llamó preliminarmente Spine, aunque el título final es The Black Vertebrae. Se ha descrito como sinuoso, pulsante y primitivo a la vez. Es una experiencia inmersiva, desprovista de cualquier antropomorfismo.

En ocasiones, es algo muy gratificante trabajar sin el involucramiento de otros seres humanos. Entonces esto busca ser lanzado en algún medio heterodoxo, no convencional. Con un estreno en un entorno único pronto. Actualización: se va a estrenar a manera de instalación en Macie Gransion, en la Galería Envoy junto con el proyecto de The Chamber.

Mencionaste que va a ser grande. ¿Qué consideras que será la diferencia más substancial con tus trabajos previos?

Embryoroom: Esto está en una de las últimas fases de desarrollo y aún no puedo comentar respecto a su naturaleza exacta o locación específica. The Chamber combinó un entorno como instalación y el aspecto físico, co-diseñado por Derek Gruen. Pero puedo decir que el aspecto de sensores físicos del proyecto es el aspecto más diferente de lo que he hecho en el pasado. Será un esfuerzo multimedia en Nueva York.

Por último Tu historia parece nacer tras temas realmente obscuros. ¿Sientes que estas estéticas inspiran transformación en la audiencia?

 

Embryoroom: Puede ser una experiencia de transformación para mi, por lo que espero que pueda tener un efecto similar en el expectador. Si hay algo de obscuridad percibida es simplemente como un subproducto del inconsciente. No pienso tanto en términos de luz o de obscuridad, pues para mi son dos lados de la misma moneda. Pero lo peor sería no obtener reacción alguna. Prefiero el odio a nada.

Más información: Embryoroom.com